Hoy quiero escribirte sobre un tema en el que creo que caemos todas, o muchas, a la hora de emprender. Yo al menos lo hice. Y es mirar nuestro negocio con perspectiva de empleada en vez de con la perspectiva de dueña de negocio.

Sobre todo si montaste tu empresa después de estar trabajando por cuenta ajena mucho tiempo, es inevitable tener el chip de empleada que irremediablemente te lleva a enfocarte en lo operativo y dejar de lado lo estratégico.

Lo peor es que muchas veces la consecuencia de gestionar así nuestro negocio, es que acabemos sintiendo que ni siquiera mejoramos la situación. Es decir, nos montamos por nuestra cuenta para ganar libertad (de tiempo y financiera), y en realidad acabamos trabajando el doble que cuando éramos empleadas de otra persona, y ganando la mitad.

Es inevitable empezar a dudar y preguntarte qué estoy haciendo mal. Porque no es que trabajemos poco, que falte disciplina, ganas o capacidad.

Con el paso de los años entendí que es un tema de mindset, de mentalidad pura y dura. De perspectiva y del lugar desde el que construyes tu negocio. El tema viene de enfocar nuestro emprendimiento con mentalidad y estructura de un autoempleo y no de una empresa. En ese marco, es inevitable trabajar de más, ganar menos y acabar agotada.

Yo misma sentí en mi negocio que la libertad que buscaba al comenzar no sabía ni cómo pero se había convertido en una rueda de hámster que yo misma había construído.

Pero don’t panic, que me dicen que soy una “persona vitamina” así que no te voy a dejar solo con las malas noticias. También hay una buena, y es que podemos rediseñar el negocio para que nos funcione. Porque es NUESTRO negocio, y mandamos nosotras.

En este post quiero contarte cómo fui saliendo yo misma de mi ruedita de hámster, hasta sentir que por fin soplaba el aire y empezaba a tener la libertad que me había propuesto al emprender.

Aunque te adelanto, no son cambios mágicos que funcionan de la noche a la mañana. Las cosas claras. Son cambios estratégicos, y de tu propia mentalidad, que tendrás que reeducar e ir con cuidado para no volver a caer en la rueda.

Vamos pasito a paso.

Diferencias entre mentalidad de autoempleada y CEO en tu negocio

La trampa de dedicar tiempo a las cosas equivocadas

Te voy a contar una anécdota, para que me visualices en 2018, emocionada con la primera temporada “fuerte” de mi línea de negocio de organización y decoración de fiestas en Mallorca.

En aquel entonces yo de CEO de mi negocio de eventos tenía bien poco. Algunas de mis premisas eran “trabajar sin estructura para tener libertad”, “hacer lo máximo que pueda yo para rentabilizar más cada proyecto” o por supuesto “exceder las expectativas de mis clientas a toda costa” (esta última muy válida solo que no a toda costa).

Aquel año organicé una fiesta en una finca privada preciosa, la decoración iba en tonos aguamarina. No era una fiesta con un gran presupuesto pero si que era de las más completas que tenía en mi agenda en ese momento.

Como quería que todo fuera perfecto y había diseñado un moodboard hermoso, decidí comprar telas en dos tonos de aguamarina distintos y le pedí a mi madre que me enseñara a usar su máquina de coser. Para coser las fundas de los 20 cojines que pondría en una zona de la fiesta. Todavía recuerdo la cara de mi madre, que años atrás fue modista y yo le salí con alergia a la costura, con los ojos como platos.

No me planteé alquilar cojines ni manteles. Preferí aprender y coserlos yo misma, y ya que estaba hice también los caminos de mesa. Tampoco me planteé delegar en una florista. Teñí yo misma las rosas de los centros de mesa del color que quería la clienta. Me acuerdo de estos detalles como destacables, pero seguro que hice alguna que otra «perla» más.

Creo que ya ves lo que quiero explicarte: en vez de asumir el rol de directora de mi negocio y de ese proyecto, me puse en el lugar de mi propia empleada multitasking total, haciéndolo absolutamente todo para no delegar. Porque “en eso consistía trabajar por mi cuenta” y además así podría “rentabilizar más el proyecto”.

Ahora, mirando esa situación en perspectiva, veo con claridad la diferencia con el rol desde el que gestiono mis proyectos hoy en día. Y que, curiosamente, no solo me hace ser más rentable sino que también me permite elevar el resultado de mis eventos.

Pero en aquel momento, mientras organizaba aquel evento, no era ni remotamente consciente. Con las horas que dedicaba a cada cliente, perdía dinero pensando que lo estaba ganando.

No cambié mi mentalidad de un día para el otro, te mentiría si te dijera que fue así. Necesité más de una experiencia. Fue un proceso y aún me descubro en situaciones en las que yo misma me tengo que frenar y obligarme a ponerme el sombrero de CEO.

Pero si que esa fiesta fue el comienzo del cambio de chip para mi. Porque se hizo completamente evidente que mi negocio no podía ser rentable de ninguna manera funcionando así. ¿Cuántos eventos podría gestionar de esa forma? ¿A qué precio tenía que cobrarlos para que justificara semejante matada de trabajo? ¿Cómo podía compaginar mi vida personal con un negocio así de demandante? Esas preguntas se sembraron en aquella fiesta.

Quizá en tu caso no organizas o decoras fiestas, pero seguro puedes preguntarte, ¿dónde estás actuando como empleada multitasking en vez de como una CEO dueña de negocio?

Operativa vs Estrategia: los dos tipos de trabajo en tu negocio

Tal y como yo lo veo, el tema es que hay dos tipos de trabajo necesarios en un negocio: el trabajo Operativo y el trabajo Estratégico.

El trabajo operativo es el de ejecutar, atender clientes, responder mensajes, crear propuestas, coordinar proveedores. Todo a lo que te empuja el día a día y lo que hace que salga el trabajo.

El trabajo estratégico, en cambio, es con el que construimos a largo plazo:

  • Revisando nuestra visión

  • Diseñando los sistemas que nos harán el trabajo más fácil

  • Definiendo los clientes con los que queremos trabajar y las acciones de marketing con las que los vamos a atraer

  • Diseñando las mejoras de nuestros servicios

  • Revisando nuestro pricing con criterio

  • Construyendo autoridad dentro de nuestro sector

En resumen, todo lo importante que nunca es urgente.

Si eres como aquella Sil con su evento en 2018, pasas el 99% de tu tiempo en modo operativo y un 1% en modo estratégico. Eres una event planner buenísima ejecutando eventos preciosos, pero sin la mas mínima estrategia sostenible detrás.

Porque que avances hacia donde quieras o no, generalmente no viene dado por tu valía. No viene de que no seas buena haciendo lo que haces. Justamente a veces es todo lo contrario. Eres tan buena y te encanta tanto, que te olvidas de que es un negocio. Y un negocio necesita que lo lideres como una CEO estratégica.

Cuando solo trabajas en modo operativo, estás en modo supervivencia total. Cada proyecto termina y te metes de lleno en el siguiente (o te pones a buscarlo). Sin dejar espacio para pensar, para evaluar, para construir algo que realmente sea sostenible.

Y aquí está el problema: porque el trabajo operativo quizá te mantiene funcionando hoy. Pero el trabajo estratégico es el que te va a permitir construir realmente el negocio que quieres tener mañana.

Trabajo operativo vs estratégico para emprendedoras

Qué pasa cuando haces lugar para lo estratégico

Cuando en tu agenda le das espacio a lo estratégico empiezas a ver cosas que, metida en el día a día, era imposible que vieras antes. Ese servicio que parecía estrella y no lo es tanto. Ese sistema que te ahorraría tiempo. Ese precio que no es rentable. Ese canal que en realidad no es tan clave. Eso que puedes delegar y creías imposible.

Años después de aquella fiesta aguamarina viví situaciones que la Sil de 2018 no hubiese creído posibles. Como estar con mi familia en Gerona o en Munich mientras eventos míos sucedían en Mallorca, con las clientas que me mandaban whats apps de “está todo perfecto Silvana, mil gracias!”.

Hoy en día, en mi Notion tengo literalmente una página que bauticé como “My Slow CEO Dashboard” (no sé por qué estas cosas me salen en inglés…). Es la página que concentra toda la info importante para mi cita conmigo misma cada mes, vistiendo mi sombrero de CEO.

En esa página están mis grandes prioridades del año, los objetivos de cada trimestre, una tabla de métricas para cumplimentar, enlaces importantes y una pestaña para cada mes con una mini-auditoría que me permite ver si estoy avanzando hacia donde quiero ir.

No siempre tuve esta claridad ni tuve este Dashboard en mi negocio (¡ojalá!). Quizá por eso ahora veo la importancia que tiene y lo necesario que es. Lo imprescindible que resulta cuando quieres trabajar con intención y usar tu tiempo en lo que realmente te hace avanzar y te genera resultados.

Porque, y esto es importante, podemos usar ese sombrero de CEO aunque estemos solo nosotras en el negocio. Esto no va de tener un equipo de 20 personas, va de elevar la vista y mirar al negocio como la dueña que somos. Va de tomar perspectiva y de entrenar nuestra visión estratégica, no solo la ejecución operativa.

Mi cita conmigo misma me obliga justamente a eso, a salir de lo operativo. Me enfoca, me guía y me recuerda por qué y para qué estoy haciendo todo esto.

Así que, si aún no tienes una cita con la CEO de tu negocio cada tanto, te invito a que te la agendes. Una vez al mes. Una horita. No negociable. Ponerla en colorines en tu calendario como si fuera un cliente importante, porque lo es: eres tú.

Ojalá te animes y te inspire. Ya me cuentas qué tal te resulta.

Un abrazo y hasta el próximo post,

Sil

planificación estratégica para emprendedoras
INSPIRACIÓN Y RECURSOS PARA TU NEGOCIO

The Coffee Break

Una pausa para compartir, de emprendedora a emprendedora, experiencias y reflexiones para liderar con propósito nuestros negocios.