Hoy te escribo sobre algo que quizás ya has sentido, o quizás estás sintiendo ahora mismo y es el tema de la soledad que aparece cuando emprendemos.
Y no te hablo de estar físicamente sola. Puedes tener pareja, familia, amigas que te quieren y te apoyan con todo su cariño, y aun así sentir esa soledad tan particular de las solopreneurs. Porque aunque tus personas favoritas te acompañen, muchas veces sientes que no entienden exactamente lo que estás atravesando. Especialmente si tu entorno trabaja por cuenta ajena.
Pero tranquila, esa sensación es más común de lo que parece y en realidad tiene fácil solución.
La soledad de emprender es real
Creo que la soledad de emprender no solo es real sino que es normal, completamente normal. Y no tiene nada que ver con el cariño o el apoyo que puedas tener de tu entorno, es que sencillamente emprender conlleva otra perspectiva.
Porque seamos sinceras, a veces se intenta endulzar la idea del negocio propio. Hay quienes lo pintan como si fuera soplar y hacer botella, que todo serán arcoíris y mariposas. Pero la realidad, sobre todo en los primeros años, dista bastante de eso. Te lo digo yo que amo con toda mi alma el emprendimiento, me corre por las venas y soy su primera fan. Pero justamente por eso sé que el camino se parece más bien a una montaña rusa. Un día estás pletórica y te comes el mundo, y al otro dudas de todo y te sientes una piltrafilla. No pasa nada por reconocerlo.
El tema es que en medio de esa montaña rusa, en muchos momentos te puedes sentir incomprendida.
Por más que puedas charlar con tus personas favoritas, a veces es difícil explicarles qué implica la presión de no ir por un camino trazado, lo cansada que acabas después de las 4780 decisiones diarias que tomas, las dudas constantes o la sensación de estar remando todo el rato sin relevo.
A mí me ha pasado más de una vez de sentir la cabeza tan frita al final del día que no me queda espacio mental ni para decidir qué hago de cenar. ¿Te ha pasado?
Charlando con emprendedoras, veo que estamos todas, o al menos muchas, en la misma. Y aunque no es 100% evitable que sientas esa presión (al fin y al cabo, diseñar tu propio rumbo consiste en eso y es también lo que nos engancha), sí puedes aliviar enormemente esa sensación cuando te rodeas de otras personas que entienden lo que es esto por dentro.
La solución: no aislarte
Como siempre, me gusta contarte las cosas desde las situaciones que viví yo misma, por si te sirven para evitar mis zig zag.
Quizá ya sabes que antes de crear mi negocio pasé diez años rodeada de emprendedores. Era la Gerente de una asociación de jóvenes empresarios así que organizaba eventos para conectarlos, los acompañaba en sus proyectos, escuchaba sus dudas, celebraba sus logros. Digamos que me sabía «la teoría del emprendimiento» de pe a pa.
Lo curioso es que cuando decidí emprender yo, sin darme cuenta me enfoqué tanto en diseñar el negocio y sacarlo adelante que me olvidé de cultivar esas conexiones. De crear mi red. Yo, que llevaba tantos años creando esas redes de contención para otros.
Mirándolo en perspectiva, creo que no lo sentía como prioridad, «no tenía tiempo para eso». Y si además le sumamos que mi emprendimiento al principio era 100% online, digamos que ese autoaislamiento se sentía hasta normal.
Pero a medida que la adrenalina del comienzo se va nivelando, tienes el negocio diseñado y empiezas a rodar, al menos a mi se hizo evidente la necesidad de buscar entornos donde conectar con otros emprendedores.
Porque cuando tienes un entorno emprendedor donde hablar en voz alta sobre los temas de tu negocio en vez de rumiarlos contigo misma, amplías perspectiva, comparas opiniones y aprendes de las experiencias ajenas, incluso aunque no sean de tu mismo sector.
¿No te ha pasado nunca que al explicarle un tema a otra persona haces el clic que necesitabas? Y no porque la otra persona te dé la respuesta, sino porque tú misma al explicar la situación en voz alta, la ves diferente. Si además a eso le sumas que la otra persona te puede aportar su perspectiva desde su propia experiencia, mejor todavía.
Aunque más allá de destrabarte con temas puntuales que tengas con el negocio, rodearte de otras emprendedoras lo veo casi como terapéutico. Porque te ayuda a ver que las situaciones por las que atraviesas no solo te pasan a ti. Que no estás loca ni perdiendo el norte.
Con los logros o avances, tres cuartas partes de lo mismo. Porque otra emprendedora que está viviendo lo mismo que tú entenderá perfectamente por qué ese pequeñísimo paso que acabas de dar, en realidad, lo sientes como un logro enorme.
Yo a esta altura del partido tengo varias amigas emprendedoras y bautizo a nuestros encuentros como «cafetitos terapéuticos» porque ya te digo que de verdad creo que lo son. A veces, solo el hecho de charlar un rato y compartir puede tener ese efecto de descarga o de recarga que tanto necesitas para continuar.
La diferencia entre networking y comunidad
Aquí sí que quiero puntualizar una diferencia porque cuando te hablo de rodearte de emprendedoras no me refiero a ampliar tu red de contactos de negocios desde un punto de vista transaccional.
No me refiero a hacer más networking ni asistir a eventos donde intercambias QR o tarjetas y perfeccionas tu elevator pitch. Tampoco de acumular conexiones en LinkedIn. No me malinterpretes, eso puede ser súper positivo y útil para tu negocio, pero no es lo que necesitas cuando buscas comunidad.
Como te decía, el networking tradicional es, en esencia, transaccional. Cada conversación tiene un objetivo implícito. Y cuando estás agotada o necesitas pensar en voz alta, eso no te ayuda.
La comunidad es otra cosa completamente distinta.
Es tener conversaciones reales con personas que están en caminos parecidos al tuyo. Es poder compartir experiencias, dudas, logros. No se trata de conseguir contactos sino de avanzar juntas. Se trata de tener tribu.
Espacio CEO: Mi propuesta para que emprendas acompañada
Después de tantos años siendo parte del ecosistema emprendedor y de haber vivido en carne propia todo lo que te conté en este post, decidí que ya era momento de crear una Comunidad de Emprendedoras. La que me hubiese venido fenomenal tener a mí cuando arranqué con mi negocio.
La he llamado Espacio CEO y estás invitadísima a formar parte.
Es una comunidad para emprendedoras del sector servicios que quieren vivir bien de su negocio liderándolo con estrategia, rentabilidad y (c)alma.
Un lugar para las que huímos del modo hámster y la carrera por crecer «a toda costa». Porque entendemos que el emprendimiento es una forma de vida y la escogemos para el largo plazo. Para sentirnos plenas, orgullosas de lo que estamos creando y, al mismo tiempo, estar presentes con quienes más nos importan.
En Espacio CEO te propongo emprender acompañada y desarrollar tu negocio bajo tu propia versión de éxito.
Si te resuena, te cuento que unirte a la Comunidad es gratis y puedes hacerlo desde este enlace:
Ojalá te animes y podamos avanzar por este camino hermoso juntas.
Te espero en Espacio CEO,
Un abrazo fuerte.
Sil
Espacio CEO, Comunidad para Emprendedoras
Un lugar donde te propongo emprender de una forma más consciente y equilibrada, para liderar tu negocio con más estrategia y menos inercia. Con más rentabilidad y menos agotamiento. Con más (c)alma y menos ansiedad contagiada. ¿Te vienes?