Si volviera a empezar mi negocio desde cero, haría exactamente lo mismo que hice la primera vez: crear un plan de empresa a mi manera.
Si estás empezando como event planner, probablemente eres muy fan de la planificación y de organizar ideas y tareas. Aunque es verdad que cuando hablamos de hacer un Business Plan o Plan de Negocio el tema a veces suena aburrido, y hasta casi burocrático… Pero quizá eso es porque se lo relaciona con esas plantillas rígidas, impersonales y llenas de información, diseñadas para presentar a un banco, inversores o avalistas (hice cientos de esos, créeme que sé lo que son).
Si tienes un ratito y me lees hasta el final, te compartiré cómo fue el mío (y por qué marcó toda la diferencia) y también por qué lo veo como el primer paso más estratégico con el que puedas empezar si quieres diseñar tu negocio con cimientos sólidos. Bueno, diseñarlo o reenfocarlo, porque es igual de útil si llevas años con el negocio y sientes que necesitas un “refresh”.
Un Plan de Empresa fuera de los estándar
Cuando decidí emprender tuve clarísimo que lo primero era bajar mis ideas a un documento de word. No se me ocurrió empezar por diseñar un logo, ni por pensar en una marca, ni por abrirme un perfil en redes, ni pensar en colores, nada de eso. Tuve clarísimo que lo primero de TODO, era bajar a papel todo el ruido mental que se te genera cuando tienes la idea de emprender.
Hay que decir que yo corría con mucha ventaja porque llevaba casi 10 años trabajando en una organización empresarial y parte de mi rol era ayudar justamente a emprendedores y emprendedoras con sus planes de negocio. Digamos que no concebía empezar por otro lado. Estaba claro que el plan de empresa era la herramienta que más dominaba y sabía cómo usarla para analizar la viabilidad de cualquier idea de negocio.
Sin embargo, me bastó poco para decidir que mi plan de empresa no sería “de libro”. Comprobé que la plantilla que usaba con los chicos no me servía así tal cual, necesitaba tunearla y adaptarla a mi situación personal, que además era peculiar porque decidí emprender en el mismo momento que decidimos con mi marido buscar a nuestra primera hija.
Mi plan de empresa no era para presentar a ningún banco y pedir financiación, ni pedir ningún aval, nada de eso. Era simplemente el “manual” que yo necesitaba crear para construir el negocio que quería en mi contexto de aquel momento.
Ese documento me ayudaba a clarificar:
Para qué estaba creando ese negocio.
Qué tipo de negocio quería tener.
Cómo quería que encajara con mi vida personal y el nuevo escenario de convertirme en mamá.
Qué significaba para mí que el negocio funcionara (mi propia versión de éxito).
Digamos que hice un mix entre la plantilla más técnica, que me sirvió de base, y la parte personal que inevitablemente moldeaba el negocio que quería crear.
Se convirtió en una guía para tomar decisiones que me hacían sentido en ese momento.
Lo que incluí en mi Plan de Negocio (que no estaba en ninguna plantilla)
Además de lo básico y totalmente necesario de un plan de empresa (pensar en tu oferta, precios, clientes, plan de marketing, plan financiero, etc) le incluí un twist personal con:
Mi visión: cómo quería estar gracias a ese negocio en unos años vista. Me acuerdo que mi mejor amiga se reía porque escribí acerca de nuestro segundo bebé cuando todavía no teníamos a la primera! Pero oye, era mi visión (y se cumplió!!)
Mi estilo de vida y operativa: describí cómo me quería organizar teniendo en cuenta mi nueva familia, los espacios de mi casa (monté mi centro de operaciones en el garage), mis horarios combinados con la guardería, etc. Intenté plasmar cuáles serían mis ritmos.
Mi estrategia realista: mientras preparaba mi plan de empresa y mi nuevo negocio seguía trabajando como Gerente en la asocicación empresarial en la que estaba, así que también planteé cómo iba a convivir mi negocio con eso porque mi intención (y es lo que hice) era mantener mi trabajo hasta que lograra pagarme un sueldo con mi propia empresa.
A veces decimos que los negocios, igual que los niños, vienen sin manual de instrucciones. Ese documento fue mi manual. Mi mapa. Y me dio muchísima certeza dentro de la incertidumbre enorme que se siente al emprender.
Y, con los años, se convirtió también en el documento al que volvía cada vez que tenía dudas o pensaba en reenfocar algo.
Por qué lo volvería a hacer
Porque un plan de empresa bien hecho te da muchísima claridad, dirección y calma. Y eso cuando estás empezando algo de cero ES ORO PURO.
Además me parece un ejercicio súper potente porque te obliga a no pensar en las cosas de forma superficial y te ayuda a no pasar cosas por alto. Porque a veces te parece que en tu cabeza ya tienes todo claro pero cuando empiezas a bajarlo a papel y traducirlo en palabras (y números) la cosa cambia bastante.
Si además lo llevas a tu contexto y usas una plantilla donde lo personal también tiene protagonismo como hice yo, te ayuda también a mirar el negocio con otra perspectiva. Te ayuda a definir todo de una manera mucho mas intencional y consciente, a mirar hacia adentro, a ser brutalmente honesta y diseñar un negocio que realmente te sirva desde el inicio.
Si también estás comenzando (o reenfocando tu negocio)
Si te estás planteando empezar a trabajar por tu cuenta o estás en un punto de transición y sientes que necesitas revisar los cimientos, te animo a que crees tu propio plan. Un manual tuyo, genuino y útil.
Si te gustaría que te ayude y acompañe en el proceso, no dejes de avisarme.
Un abrazo fuerte y hasta el próximo post,
Sil
The Coffee Break
Una pausa para compartir, de emprendedora a emprendedora, experiencias y reflexiones para liderar con propósito nuestros negocios.