En el post de hoy quiero contarte los 5 pasos que sigo para hacer la planificación estratégica de mi negocio, cada año. Es un proceso que me encanta hacer (¡cómo no!) y además, con el paso del tiempo, lo he ido puliendo cada vez un poquito más. Así que te dejo aquí el paso a paso que, de un tiempo a esta parte, me está permitiendo poner «check» en los objetivos que me planteo.
Si todavía no tienes incorporada en tu rutina anual este ritual para parar y planificar, te animo MUCHÍSIMO a que lo hagas, estoy segura de que vas a disfrutarlo y creo francamente que es CLAVE, no solo en eventos sino en cualquier tipo de negocio.
Los pasos que sigo yo son estos 5, te los resumo aquí:
Cierre del año y análisis del punto de partida
Al pensar en planificar el año a veces nuestra cabeza se puede ir directamente a los objetivos, a los resultados que queremos conseguir, a esos proyectos nuevos que queremos poner en marcha… Pero antes de pensar en todo eso, es importante cerrar el año que termina y entender bien cuál es nuestro punto de partida.
Ya no solo por saber exactamente qué funcionó o qué no en los últimos 12 meses, también por darnos un momento para tomar conciencia y agradecer el camino que acabamos de recorrer. Si fue con éxitos, celebrarlos. Y si podría haber sido mejor, entonces tomando buena nota de todos los aprendizajes que nos han quedado.
Yo tengo una plantilla para hacer el cierre después de cada evento en donde analizo la rentabilidad económica y la energética. Quizá te suene raro esto último pero básicamente se trata de ver cómo fueron los resultados del evento respecto de los objetivos y cómo me sentí yo trabajando en ese proyecto. Porque no se trata de cerrar la carpeta y pasar al siguiente evento sin más. Vale la pena analizar qué resultados obtuvimos, qué salió como estaba planeado, si algo se podría haber mejorado, si sentimos que todo fluyó o nos agotó… Creo que solo así es como aprendemos a mejorar cada vez un poquito más.
Con la planificación del negocio es exactamente lo mismo. Es el momento de hacer balance para repasar los eventos y proyectos del año, revisar las principales métricas del negocio y la información cualitativa que podamos tener.
Si eres como yo, será importante también revisar cómo te sentiste a lo largo del año. Qué proyectos te motivaron, cuáles te agotaron, qué quieres repetir mil veces, qué quieres dejar de hacer… todo. Para, sobre eso, construir los próximos 12 meses.
Visión y objetivos
Después de haber cerrado el año me gusta revisar mi visión a largo plazo (para el negocio y para mi vida en general). En este otro post te hablé largo y tendido de la visión así que si quieres ver cómo crearla quizá pueda ayudarte.
Cuando me siento a planificar el año me parece el momento ideal para releerla y revisar si esa visión que tengo escrita me sigue emocionando o si sigue alineada con lo que quiero conseguir.
Si todavía no tienes por escrito tu visión, te animo a hacerla porque ¡es la brújula de todo! Te saca del «piloto automático» y te ayuda a darle intención a cada año. Porque después, con esa visión a largo plazo bien clara, ya podrás decidir qué parte vas a empezar a trabajar en los próximos 12 meses para poder hacerla realidad.
Es como cuando hacemos los preparativos de un evento con el objetivo final en mente y planificamos hacia atrás todo lo qué tendrá que pasar para llegar listas al día en que se celebra.
De aquí saldrán los grandes objetivos del año (te recomiendo máximo 5).
Identidad y bloqueos
Este punto de la planificación no siempre estuvo en mi proceso anual. Lo incorporé en 2021, cuando empecé a trabajar en mi desarrollo personal de una manera más consciente.
Antes de eso me pasaba muchas veces que hacía un planning divino de mi año pero con según qué objetivos era incapaz de avanzar. ¿Te ha pasado alguna vez? Que aún teniendo clarísimo qué tendrías que estar haciendo te frenas con mil excusas o pasa de todo en medio para que no puedas avanzar. Las cosas que te cuentas a ti misma y el autosabotaje tienen mucho que ver con todo esto.
Recién cuando empecé a prestarle más atención a mi mindset, a identificar creencias limitantes y trabajar para cambiarlas y a tener claro qué reforzar en mi misma para alcanzar mis objetivos, las cosas empezaron a fluir distinto.
Porque a veces alcanzar los objetivos no es solo cosa de acciones o estrategias bien planteadas, también es un tema de identidad. Hacerte preguntas del tipo ¿Cómo es la emprendedora de mi visión? ¿Qué hábitos tiene? ¿Qué pensamientos? ¿Qué valores? ¿Qué lee, qué formaciones hace? ¿A qué presta atención, a qué no? Hay mil preguntas que pueden ayudarte a verla y empezar cada día a ser un poquito más ella.
Entonces así, con la situación de partida analizada, la brújula apuntando en la dirección que quieres y la identidad que te ayudará a hacer más fácil el camino, ahora sí que será momento de empezar a planificar en detalle los próximos 12 meses.
Plan de acción
Puedes tener la visión y los objetivos claros, pero sin un plan de acción bien concretito, esos objetivos no serán más que una wish list…
Lo grave es que muchas veces nos quedamos ahí, en la superficie del objetivo. Hay que desgranarlo en proyectos y tareas concretas porque sino, si no llegas a ese detalle, será muy complicado alcanzarlo.
Y ese plan de acción va a tener distintos escalones de detalle:
– Los objetivos del año
– Los del trimestre
– Los hitos de cada mes
– Los de cada semana
– Los de cada día
Por supuesto, a principio de año no llegaremos a este grado de detalle diario de los próximos 12 meses. Pero sí que podemos definir «la foto anual». Identificar los objetivos grandes del año y, esos, traducirlos a los proyectos para cada trimestre.
Después, cuando comienza cada período trimestral, es tanto como revisar a qué hitos hay que llegar cada mes para cumplirlos.
Luego se tratará de traducir esos hitos mensuales en hitos semanales, para llegar al final a los 3 grandes hitos de cada día.
tenemos quA mi me gusta hacer coincidir la planificación de cada trimestre junto con los períodos contables. Así, cuando me siento a cerrar los números de cada trimestre, es el momento en el que planifico los proyectos para los próximos tres meses. Y después, voy bajando a detalle el
Aunque tengo los objetivos de cada mes y les doy seguimiento, cuando me siento a cerrar el trimestre contable aprovecho para hacer un recap de todo y revisar los objetivos del trimestre que sigue.
Es un período de tiempo cómodo, porque no es tan largo como un año pero da tiempo suficiente para plasmar proyectos más «gorditos».
Esta parte es la más divertida para mi, empezar a bajar todo a tierra. Personalmente, yo trabajo con unos 5 objetivos más grandes al año que ubico por trimestres y 12 hitos mensuales. Cuando comienza cada mes desgrano en objetivos y acciones para cada semana y luego para cada día. Pasito a paso, con mucha acción y mucho foco, cada día estarás más cerca de tu objetivo.
¿Qué voy a medir para evaluar y mejorar?
En el primer punto te decía que partíamos de analizar la información de los últimos 12 meses. Pero claro, sin medir, será complicado poder analizar al año o al período siguiente.
Por eso, en el mismo momento de poner los objetivos, tienes que tener claro qué vas a medir para evaluarlos.
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